Una piedra pintada artesanalmente con rayas amarillas que simulaban los niveles del crecimiento del agua, era el método que tenía Aidé Sánchez y sus vecinos en San Antonio de Prado para saber si la quebrada cercana a su casa representaba un riesgo o no durante las lluvias.

“Para nosotros esta piedra era una especie de alarma, cuando llegaba a la primera rayita se supone que la quebrada estaba crecida. En la segunda ya era más alerta y en la tercera o cuarta ya nos tocaba con los pitos o gritos avisarle a la comunidad que se retirara”, relata Aidé sobre este arcaico procedimiento.

Piedra usada por la comunidad de San Antonio de Prado como señal de alarma ante el crecimiento de la quebrada Doña María.

Afortunadamente Aidé y su gente cambiaron gritos de pánico por planes de gestión. Ahora hacen parte de 26 comunidades en el Valle de Aburrá que cuentan con equipos tecnológicos y acompañamiento social del Área Metropolitana que les permite estar mejor preparados ante una emergencia y cuidar así sus vidas.

Para nosotros es muy importante el cambio, reemplazar una piedra pintada a tecnología con los sensores y alarma sonora, que nos avisará mejor y con más precisión cuando debemos actuar”.

Aidé Sánchez

Sensor de nivel de quebrada. Es una de las tecnologías que el proyecto SIATA desarrolló para monitorear los niveles de afluentes en el Valle de Aburrá. Alrededor de 100 sensores miden constantemente la distancia que existe entre él y la lámina de agua del río o quebrada.

Hablar de gestión de riesgos en el territorio es hablar del papel protagónico que ha desempeñado el Área Metropolitana del Valle de Aburrá que, por su génesis, es una entidad que agrupa a los 10 municipios que la conforman para promover y liderar el impulso de estrategias de desarrollo eficaces y de procesos regionales sólidos a partir de la gobernanza.

Para Juan David Palacio Cardona, director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, la gestión del riesgo es “tener la capacidad y la posibilidad de dar respuesta para atender esos episodios que hacen que se afecte la calidad de vida de los ciudadanos, que se ponga en riesgo la vida y que además el territorio sufra presiones adicionales como es perder competitividad. Lo que se debe hacer es precisamente, evitar la materialización de los riesgos o en su defecto cuando se materialice es tener la capacidad para atender estos episodios”.

Del presupuesto general de la entidad, anualmente se priorizan entre USD 3 y 4 millones anuales para el desarrollo de actividades de mitigación de amenazas y reducción de vulnerabilidades para los cerca de 4 millones 200 mil habitantes del Valle de Aburrá. Medidas como monitoreo de puntos críticos, identificación de sitios vulnerables, microzonificación hasta la definición e implementación de planes de alerta y evacuación, entre otras, han permitido reducir o neutralizar el impacto de desastres naturales relacionados con las fuertes lluvias, terremotos, vientos u olas de calor extremas que se derivan del calentamiento global y del cambio climático.

“En el Área Metropolitana a través de nuestro equipo técnico y de nuestro proyecto SIATA, hemos generado ciencia, tecnología e innovación para identificar los puntos de riesgo en el territorio. Construimos una serie de sensores que nos permiten hacer mediciones, pero nada de esto se logra si no tenemos un trabajo articulado con la comunidad”, expresó Palacio.

El Sistema de Alerta Temprana del Valle de Aburrá – SIATA, es una estrategia regional implementada hace más 11 años que busca identificar y pronosticar la ocurrencia de fenómenos naturales y antrópicos que alteran las condiciones ambientales de la región o que puedan generar riesgos a la población. Entre sus principales tareas se encuentra monitoreo 24/7 de variables ambientales, desarrollo tecnológico e innovación, modelación hidrológica y meteorológica ajustada al territorio, procesos educativos y sistemas de alerta temprana comunitarios.

Es precisamente el trabajo comunitario que hacemos nosotros, lo que hace que las comunidades comprendan, se apropien, pero también asuman ciertos roles y esto, es precisamente uno de nuestros diferenciadores en el proceso: la combinación de tecnología y la apropiación de la ciudadanía”.

Agregó el director del Área Metropolitana.

 

Tecnología y capacitación

Luz María Acevedo, líder comunitaria y habitante del barrio La Asunción del municipio de Copacabana habla sobre su experiencia tras sobrellevar, en 2018, el desbordamiento de la quebrada que colinda con la unidad residencial donde vive. “En ese momento llovió muchísimo y la quebrada comenzó a crecer. La presión del agua tumbó el muro y se entró a la urbanización afectando a 127 familias. Las pérdidas fueron millonarias, pero gracias a Dios no tuvimos pérdidas humanas. Fue impactante ver cómo el agua arrastraba vehículos y se llevaba motos. En 10 segundos tu ya tenías el agua a la cintura”, indicó.

Tras este hecho, la comunidad presentó una solicitud para el acompañamiento al Área Metropolitana y comenzaron acciones para la instalación de una alarma sonora que mide el crecimiento de la quebrada para apoyar labores de evacuación de la mano del proceso social y organismos de respuesta. “El sistema de alertas tempranas fue muy beneficioso para la comunidad en muchos aspectos: en educación, en atención y acompañamiento. Nos prepararon para afrontar los momentos en los que llueve; ahora ya sabemos cómo proceder y que hay un punto de encuentro; tenemos una alarma y una cámara que podemos monitorear a través de internet, todo es muy fácil con lo que nos han enseñado y esto nos ayuda demasiado a tener parte de tranquilidad” aseveró Luz.

Programa Desde la Orilla – Primer capítulo: Testimonio de Luz María Acevedo.

El Área Metropolitana del Valle de Aburrá se destaca no solo por ser una entidad que contempla el riesgo de manera integral por sus programas asociados a la prevención y el manejo de los diferentes riesgos a los que el territorio y su población están expuestos, sino que también es una buena práctica gubernamental porque tiene un alto componente de participación, empoderamiento y capacitación de diferentes actores: los gobiernos de los municipios que la conforman; las empresas pública y privada en relación a sus políticas de responsabilidad social y empresarial; la comunidad (grupos de niños-jóvenes y adultos) como agentes de cambio; la comunidad científica y sus avances; los medios de comunicación tradicionales y emergentes mediante un sistema articulado de divulgación; los organismos de respuesta a emergencias, como son los cuerpos de bomberos, entre otros.

Si bien la gestión de riesgos en el territorio se ha transformado positivamente en los últimos 15 años es indiscutible que es una ardua tarea y que esta no sería lo que hoy es, sin el trabajo desempeñado del Área Metropolitana del Valle de Aburrá que bajo su visión de Futuro Sostenible, se alinea a las prioridades de la Agenda 2030 y el Marco de Sendai: comprender el riesgo de desastres; fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres para una mejor gestión; invertir en la reducción de riesgo de desastres para una mayor resiliencia; y aumentar la preparación frente a desastres para responder mejor a ellos y para una mejor recuperación, rehabilitación y reconstrucción.

Las alarmas sonoras de los Sistema de Alerta Temprana Comunitarios son activadas frente a aumentos del nivel en río y/o quebrada. Este sistema permite apoyar a los organismos gestores de riesgos en las labores de evacuación de la comunidad.

El beneficio de alertas tempranas para mí fue una bendición, creo que, para toda la comunidad. Siempre voy a estar muy agradecida con los del SIATA porque ellos nos enseñaron a vencer el miedo y sabemos que si esa alarma suena es porque estamos en peligro, en mucho peligro y debemos de salir”.

Palabras de doña Flor del Socorro Obando, líder comunal del sector La Playita en Medellín.

Programa Desde la Orilla – Octavo capítulo: Testimonio de Flor del Socorro Obando

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